Contrainformación y lucha

Actuaciones emblemáticas y otros inventos

Publicado el Lunes, 17 de Noviembre de 2008 a las 10:23 am en la categoría General

En Sevilla se están dando varias actuaciones arquitectónicas consideradas «emblemáticas». de esas que, al margen de su utilidad y por su imagen epatante, se pretende que sean icono y proyecten una imagen de ciudad. «Las setas» de la Encarnación, la Torre Cajasol y la biblioteca del Prado están entre ellas.

Sus promotores cuentan que, a su través, Sevilla será más «moderna», se equiparará con otras grandes ciudades, será más reconocible y atractiva… Activos, pues, del city marketing en el que chapotean los prebostes. Y, también, ocasiones de oro para generar grandes lucros, vender motos político-empresariales, mantener entretenido al personal, escribir nombres propios sobre mármol…

El que ciertas actuaciones tienen efectos urbanos más allá del servicio directo que prestan es, claro, un recurso aprovechable para intervenir en positivo sobre determinadas problemáticas. Pero lo que suele buscarse y potenciarse con ellas tiene poco o nada que ver con el beneficio de la comunidad: expolio patrimonial, grandes desembolsos públicos para beneficio privado, especulación; gentrificación…

La calidad de vida y habitabilidad de las ciudades sabemos que no se miden, precisamente, según el viejo catálogo. Son otros los indicadores: grado de participación y autogestión ciudadanas, de reutilización y reciclaje, de desplazamientos sin usar el coche, de cuidado al patrimonio histórico y ambiental, de reparto de la riqueza, de calidad y alcance de los servicios comunitarios… Aspectos en los que Sevilla suele aparecer en los puestos más bajos del país. Y actuaciones como estas los mejorarán poco o nada; y empeorarán unos cuantos.

Además, los recursos públicos empleados en actuaciones «espectaculares», y los esfuerzos ciudadanos en procurar evitar tanto despropósito, no los ponemos en aquellas que, aunque de «perfil bajo», revierten en mejoras sociales directas y no favorecen esos «pelotazos» que pegan algunos y recibimos el resto.

Gómez.

 

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